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La transición

Mi transición al vegetarianismo

Victoria Lozada

Al graduarme de la maravillosa carrera de Nutrición y Dietética he experimentado con distintos tipos de dieta, para entender si son, o no, efectivas o verdaderamente llevaderas para mis pacientes. El vegetarianismo, por ejemplo, lo comencé como algo temporal, y ya llevo 3 años siendo vegetariana. Es el estilo de vida que más me ha gustado, con el que me siento coherente, y el más noble que he encontrado hasta ahora (En mi humilde opinión).

Siempre había amado la carne a la parrilla, las costillas, el pollo, un filete, hasta que llegué a un punto en mi vida, donde ninguna de estas cosas me apetecía. Empecé a tener curiosidad sobre cómo la gente reemplazaba estos productos animales, y evidentemente se me atravesó el vegetarianismo. Los productos de este estilo empezaron a repugnarme, y tenía que maquillarlos con excesiva cantidad de salsa, o consumirlas en conjunto con otros alimentos para disimular su sabor. Así que como siempre me gusta remarcar: Escuché a mi cuerpo.

Después de investigar, el vegetarianismo parecía la mejor solución a mi problema, y me daba curiosidad desde hace un tiempo ya. Eso sí, pensaba que era muy difícil de llevar a cabo. Yo pensaba que jamás podría ser vegetariana. Hasta que mi chico, quien llevaba 4 años siendo vegano, me demostró que ser vegetariano es fácil, simple, y nada aburrido. Comencé leyendo un libro que el me prestó, sobre un atleta vegano. La verdad es que me impactó que un atleta pudiera rendir de forma óptima siendo vegano, porque para mí era imposible. Sobre todo porque en mi estudio de 5 años de carrera, nunca se comentó cómo llevar una dieta vegetariana o vegana, sin deficiencias, y si era realmente saludable o no. Así que, como buena nutricionista que me considero, investigué, y me informé al respecto.

Vi varios documentales, leí algunos libros, y sobre todo, busqué material científico y oficial, que de verdad me dijera cómo combinar alimentos, y si era realmente viable obtener una salud adecuada mediante esta alimentación. Así que para los nutricionistas, endocrinos, médicos, que aseguran que ser vegetariano no es saludable, les recomiendo leer más sobre este tema y actualizarse.

Investigando, me impresionó un tema que ya conocía en realidad, pero que escogía ignorar, y fue el maltrato animal. Creo que de ahí en adelante no pude volver a imaginar ser omnívora. Además, me dí cuenta de que no sólo los animales sufren, si no que el medio ambiente también, y me aseguré entonces de no volver a comprar productos cárnicos. Siento que es mi aporte para los animales, y la naturaleza. Sin embargo, aún me falta camino y he intentado hacer la transición al veganismo. No compro leche de vaca, ni huevos, sólo los consumo fuera de casa, y compro queso muy de vez en cuando, pero tampoco me obsesiono con tener una etiqueta de que si soy vegana o vegetariana, y tampoco juzgo a quienes no lo son, es una decisión muy personal.

¿Cómo empecé?

La forma en que inicié la transición fue un poco brusca. Recuerdo que tomé la decisión definitiva en un restaurante italiano, y ahí escogí cuál sería mi primera comida vegetariana: Pasta. A raíz de eso, como ya había investigado sobre diferentes combinaciones, y practicado algunas recetas, empecé con todo.

Personalmente, yo no recomiendo hacer la transición de golpe a todo el mundo. Habría preferido empezar poco a poco, como lo he comentado en mi cuenta de Instagram. Esto, para que mi cuerpo se acostumbrara progresivamente al cambio, y a la ausencia de productos cárnicos. Sin embargo, ya no toleraba mucho ni las carnes, ni el pollo; y como nunca fui amante del pescado o mariscos, no necesitaba seguir consumiéndolos, y tampoco lo hacía en grandes cantidades, así que me aventuré a empezar de una vez.

Uno de los grandes “obstáculos” que tuve al comenzar, fue decirle a la gente que me rodeaba que ahora era vegetariana. Esta situación no debería ser así de incómoda. Tu alimentación es tu problema, y si estás haciendo algo que no te perjudica ni a ti, ni a nadie más, entonces no hay por qué dar explicaciones.

Sin embargo, ciertos seres queridos se preocuparán por nuestra salud, y debemos comprenderlos. Por ejemplo, en mi familia se inquietaron bastante (A pesar de que soy nutricionista). Lo que sucede es que muchas veces, cuando no sabemos sobre algo, lo rechazamos, o no lo logramos entender del todo. Eso sí, si alguien que no tiene interés en aprender sobre el vegetarianismo (ni se preocupa por tu bienestar) te hace miles de preguntas acribilladoras para demostrar que tiene la razón, te recomiendo que pases de esta situación, y no te compliques la vida. Es tu alimentación, y nadie tiene por qué meterse.

En mi caso, mi madre siempre hacía los almuerzos en casa, y le preocupaba qué cocinar, porque no sabía como combinar ningún alimento. Yo entonces le explicaba, y me ayudó muchísimo a empezar con buenas recetas y preparaciones. Hicimos lentejas con arroz, o caraotas/frijoles negros con bolitas de plátano (macho), pimentones y tomates rellenos con soja texturizada, ensaladas con frutos secos y fruta cítrica, en fin, la idea era variar mucho para no aburrirme y obtener todos los nutrientes necesarios.

Sin embargo, quiero hacer de nuevo la acotación de que NO necesitamos mezclar los hidratos de carbono con la proteína vegetal para obtener todos los aminoácidos esenciales. Lo que sucede con esto, es que si bien es cierto que es mejor para la saciedad, y al mezclarlos se forma una comida más completa, si comemos un cereal, frutos secos, o legumbres por separado, en nuestro hígado, los aminoácidos se complementan unos a otros, sin tener que mezclarlos fuera del organismo. 

En fin, he revisado (y sigo revisando) páginas y libros de recetas para no aburrirme, mantenerme actualizada, y además, soy nutricionista. Por esta razón, si quieren hacer una transición de forma saludable, les recomiendo siempre asesorarse con un profesional.

EMPIEZA TU TRANSICIÓN

- Mi primera recomendación, es que se vaya introduciendo un día completamente vegetariano a la semana (O vegano, dependiendo de la meta). De esta forma, te irás dando cuenta de que no es difícil, no implica pensar demasiado en las preparaciones, así como podrás probar qué recetas te gustan más y las que se parecen más a las que ya haces usualmente, qué es lo que más fácil se te da para preparar, y lo más importante de todo: irás acostumbrando a tu cuerpo, poco a poco, a ir eliminando la costumbre de consumir proteína animal.

- Cuando estés empezando con este estilo de vida, recomiendo cambiar las carnes o pescados de tus platos favoritos, por lentejas, garbanzos, frijoles, soya, tofu, seitán, hamburguesas vegetarianas, etc. Si te encanta la hamburguesa, prueba hacerla en casa con legumbres o con diferentes substitutos de carnes vegetales. Si te apasiona la pasta con salsa boloñesa, substituye la carne o haz albóndigas de soya texturizada. Y así sucesivamente, verás que es fácil, y podrás ir acostumbrándote a los nuevos sabores y texturas que vas a encontrar. Además, puedes ir probando con diferentes condimentos, y verás que gracias a esto, muchas cosas sabrán parecido a las proteínas animales (Porque realmente nadie come pollo o carne sin condimentar) 

- A partir de aquí, comienza por eliminar las carnes rojas primero (esto es solo una sugerencia, no es obligatorio que lo hagas así). Recomiendo hacer esta transición de forma progresiva. No es necesario eliminar todos los tipos de proteína animal de golpe. Puedes empezar con las carnes rojas al menos 2 semanas, luego por el cerdo, seguido del pollo, y por último, pescados y mariscos. Sin ningún orden en particular realmente, como te sientas cómodo.

- Puedes ir eliminando los diferentes tipos de proteína animal cada 2 semanas, o si prefieres ir más lento, cada 3 semanas/1 mes. De esta forma, notarás menos la diferencia, y la transición se hará más llevadera. Lo mismo va si quieres empezar con el veganismo: elimina en 2 semanas más el huevo, luego lácteos, o viceversa.

También puedes eliminar todos los productos de origen animal de una vez, pero esto dependerá de ti, y si bien es cierto, es mejor que el cuerpo se vaya adaptando poco a poco. Yo, particularmente, empecé de golpe, y aunque no lo pasé mal, no lo recomiendo. Sólo me parece más adecuado para que el organismo se vaya acostumbrando, y sea un estilo de vida que puedas llevar para siempre.