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Mitos

Anatomía de una Dieta Milagro

Victoria Lozada

dieta milagro

Estamos en Enero, un mes bastante común para empezar un plan de alimentación. Es normal que estés revisando la web, y te encuentres con una nueva dieta que se ve muy prometedora, rápida y efectiva. Ahora, para identificar si esta dieta será buena/saludable para ti, pregúntate siempre lo siguiente:

  • ¿Te prometen pérdida de peso brusca?
  • ¿Usan métodos raros, o poco convencionales?
  • ¿Son patrocinadas por personas sospechosas o que no son del área de la salud?
  • Y por último, ¿Suenan demasiado bien para ser verdad?

Si respondes que sí a 1 de estas preguntas, entonces STOP. Estás a punto de ser engañado por una dieta milagro.

Las dietas milagro aparecen cada cierto tiempo, usualmente vienen acompañadas de grandes promesas, maravillosas fotos o testimonios de antes y después que te dejan boquiabierto, y suelen ser llevadas por famosos, o se anuncian en programas de tv, infomerciales, etc. El verdadero problema con estas dietas, es que NO son sostenibles a largo plazo, y pueden dejarte con efectos secundarios peores de lo que te imaginas dependiendo del método que se utilice. 

Las dietas milagro pueden llevar a: restricción calórica severa, deficiencias de vitaminas y minerales, daño al metabolismo (por eso el temido efecto rebote), y casi siempre se tienen que comer los mismos alimentos, dejándonos sin variedad alimentaria, algo de lo que te aburrirás al mes como mínimo, si no antes.

No solamente esto, también existen muchas de estas dietas con métodos como fajas reductoras, inyecciones, pastillas, batidos, barritas, e incluso, hay una en particular donde debes coserte un dispositivo en la lengua, que segrega ciertos sabores amargos, o desagradables, y así las ganas de comer se desaparezcan (Insólito) ¿Te parece eso coherente?

Usualmente, también hay pérdida de masa muscular, por la baja ingesta alimentaria. A
unado a eso, en realidad se pierde sobre todo líquido al principio, por eso es que se "baja" tan rápido de peso al comenzar. Y por si no fuera poco, este tipo de dietas pueden llevar a que desarrollemos un TCA si tenemos cierta vulnerabilidad a estos.

Eso si, una dieta vegetariana, vegana, paleo, incluso low carb, NO son dietas milagro. Este tipo de intervenciones tienen estudios y personas serias detrás, pero si es verdad que ciertas entidades pueden patrocinarlas como tal, y sacarles ventaja de una forma equivocada. Es por eso que debes tener cuidado con quien consultas, y qué métodos se utilizan en esa pauta a la que estás a punto de someterte. 
efecto rebote

Ahora, después de terminar la dieta (porque estamos claros de que estos regímenes no son para largo plazo, ni en broma) viene lo peor. Claro, al haber pasado por una restricción tan grande, durante varias semanas, y de casi ayuno en determinados casos, el cuerpo se pone como en "modo ahorro", y el metabolismo asimila todo muchísimo más que antes. Aumenta el apetito, y esta es la razón por la que se gana peso casi el doble de antes de haber empezado la bendita dieta. Además, mentalmente son dietas agotadoras, que nos hacen sentir cansados, fatigados, y en constante restricción. 

¿Para qué someter nuestro cuerpo a esto? Es fácil ser víctimas de la desesperación, y recurrir a la solución más rápida o vistosa porque son opciones tentadoras, sobre todo si ya hemos pasado por varias dietas y nos sentimos frustrados. Sin embargo, nuestro cuerpo es el único medio que tenemos para existir, y aunque este trata en lo posible de mantener la salud a pesar de que lo maltratemos y lo pongamos en estos riesgos,  hay límites, y puede pasarnos factura más adelante.

No confíes tu salud en manos de alguien que solo esta ahí para conseguir fama y dinero, y a quien tu bienestar no le interesa en lo más mínimo si no le das algunos billetes a cambio (y a veces ni así).

Investiga con quién consultas, busca al mejor profesional de tu área, con quien te sientas en comodidad, y quien te transmita seguridad y confianza. Duda de todo, y pregunta lo que se te ocurra, estás en tu derecho. Y si te mandan planes que no te gustan, exige un cambio o cámbiate tú de profesional. Quiérete, y gozarás más de los cambios, y sobre todo del proceso hasta esa meta, por más rápido o lento que sea. Lo importante es que disfrutes del camino, no sólo de los resultados.